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El Cavallino y el Toro iniciaron la historia de éxito

Arrecifes no se distingue por ser la población más grande de la República Argentina. Es tan pequeño en comparación a otros sitios que el mismo Borges la menciona tan sólo tangencialmente en algunos de sus textos y nunca tiene una relevancia especial en ellos. Es un pueblo entre ciudades. De la misma manera, Maranello era y continuaría siendo como Arrecifes de no ser porque don Enzo Ferrari decidió establecer ahí su fábrica de automóviles después de los estragos sufridos en Módena durante la Segunda Guerra Mundial. Existe un Maranello antes y después de la llegada de Ferrari, pero aun así, no deja de ser una pequeña población en las afueras de Módena.

Sin embargo, el 14 de julio de 1951, el talento más grande que Arrecifes ha producido se juntó con el talento más grande que hasta el día de hoy se produce en Maranello. Un argentino poco conocido en Europa, pero bien aconsejado por un tal Juan Manuel Fangio, subió al Ferrari 375 que la Scuderia Ferrari llevó para disputar el Gran Premio de Gran Bretaña en el circuito de Silverstone y la historia cambiaría para siempre.
El arrecifeño, un tipo robusto y de un estilo agresivo de manejo que lo llevó a ser apodado por los británicos como el “Toro de las Pampas”, era un talentoso piloto en su natal Argentina donde debutó a los 25 años de edad para pronto seguir los pasos de Fangio y disputar el primer campeonato de la Fórmula Uno en 1950 con un Maserati inscrito en las rondas de Mónaco y Francia mientras que el “Chueco” Fangio correría toda la temporada europea para Alfa Romeo. Sin poder desplegar todo su talento en la pista, el “Cabezón” González como le llamaban sus compatriotas, firmó con la Scuderia Ferrari para 1951 en un establo que incluía al que luego sería el mítico Ascari, más Taruffi y Villoresi, siendo el argentino la última prioridad de una escuadra que buscaba a toda costa, desbancar de la cima a Alfa Romeo, antiguo empleador del commendatore Ferrari.
El equipo italiano de Maranello iba en franco ascenso en su pugna por ser el mejor de la recién creada Fórmula Uno y en 1950 ya había logrado un par de segundos lugares en Mónaco e Italia. Para 1951, la primera victoria era eludida e invariablemente terminaba segundo detrás de Alfa Romeo que, hasta la llegada a Silverstone, había ganado las nueve carreras en tierras europeas en la historia de la Fórmula Uno dejando a Ferrari el segundo puesto en las primeras tres carreras del campeonato de 1951. Si alguien iba a romper el dominio de Alfa Romeo, no se esperaba que fuera el cuarto piloto de la Scuderia Ferrari y mucho menos que fuera en un circuito como el inglés que brindaba ventaja en potencia a los Alfas 159 que eran notoriamente más rápidos que los 375 presentados por los de Maranello.
FroilanGonzález
La calificación fue la primera batalla del fin de semana y, sorpresivamente, fue el Toro de las Pampas quien logró la posición de privilegio con el Chueco a su lado para largar en la carrera con los italianos Farina y Ascari detrás en lo que se anticipaba sería una dura batalla por la décima victoria de Alfa Romeo… o la primera de cualquier otro equipo participante en la F1. Se dio la salida y fueron los argentinos quienes comenzaron a disputar la victoria con el de Balcarce delante del arrecifeño; vuelta tras vuelta el futuro pentacampeón se despegaba de su connacional, pero el Cabezón no dejaba de luchar y con un manejo agresivo mantuvo cercano a Juan Manuel. Finalmente, la estrategia y el voraz consumo de combustible del 159 provocaría que Alfa Romeo tuviera que realizar dos paradas en fosos contra una del Ferrari 375 más eficiente en su uso de la gasolina.
Todo indicaba que Ferrari obtendría su primera victoria pero que sería Ascari quien cruzaría la meta tal como dos semanas antes lo había hecho en Francia cuando José Froilán debió cederle su asiento para completar el GP francés. El mismo Toro de las Pampas así lo creía cuando se detuvo en los fosos por combustible y, voluntariamente, ofreció su asiento al italiano quien lo declinó y alentó a terminar su hazaña.
Así, José Froilán González se convirtió en el primer ganador en la Fórmula Uno a bordo de un auto de la Scuderia Ferrari y entró en la historia del automovilismo mundial como uno de los grandes. En su momento no entendió la importancia de su hazaña, el tamaño de su logro y la presencia en el podio con su bandera e himno nacional mostraron su lado más noble. Tuvo que ser una visita a Enzo Ferrari en días posteriores la que le haría percatarse de la historia que había escrito cuando cruzó la meta en Silverstone y la cual ya todos conocemos.
El Toro de las Pampas nos dejó físicamente hace un par de semanas después de luchar contra la edad y las enfermedades que ésta suele traer consigo. Aunque su palmarés es corto en victorias la calidad de las mismas no deja de sorprender: dos en Fórmula Uno y otra en las 24 Horas de Le Mans. Sin embargo, siempre será ese 14 de julio de 1951 el que inmediatamente nos haga pensar en el Cabezón cruzando hacia la meta y empezando una historia que nadie imaginaba llegaría a ser lo que hoy es. Ascari, Hawthorne, Fangio, Hill, Surtees, Ickx, Andretti, Lauda, Villeneuve, Mansell, Prost, Schumacher, Raikkonen y Alonso, entre otros, han probado la champaña de primer lugar gracias a Ferrari, pero el Toro de las Pampas es el único, el primero, cuando se habla del inicio del éxito de la escudería del Cavallino Rampante en la Fórmula Uno.
© CAJR / 2013