Gilles-Villeneuve

Villeneuve, por Gerald Donaldson

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Mencionar a Gilles Villeneuve generalmente termina en discusiones acerca de su gran manejo, de su estilo peculiar de dar siempre lo máximo, de la velocidad casi inigualable que podía lograr y, especialmente, de lo trágico que resultó su muerte y no haberse coronado nunca en la máxima categoría del automovilismo. El “mejor piloto sin obtener un campeonato de la F1” es como muchos lo catalogan y en las listas –siempre discutibles– de los mejores pilotos de la historia no resulta extraño verlo colocado por encima de grandes campeones como Andretti, Piquet y Hakkinen, por mencionar algunos. El duelo espectacular de Dijon con Arnoux es de las primeras imágenes que siempre llegan a la mente cuando se piensa en la F1 y suelen resumir la vida motor de Villeneuve: agallas, velocidad y caballerosidad. Sin embargo, pocas veces se adentra en la personalidad de uno de los pilotos más venerados de la F1.

Gerald Donaldson realiza un magnífico trabajo presentando la breve vida del canadiense en torno a su gran pasión, desde las escapadas veloces a ver a su novia Joanne y los aficionados que se iban juntando cada que pasaba por los pueblos del camino a casa de su amor, hasta sus más grandes victorias con Ferrari, especialmente en España 1981. Y es que Villeneuve tuvo mucha suerte de ser descubierto en el alejado mundo canadiense que logró conquistar de manera estrepitosa entre las carreras en nieve y la Fórmula Atlantic ya que si Hunt no lo recomienda en McLaren, difícilmente lo hubiéramos visto debutar a los 27 años en F1, cuando corrió en Silverstone con los de, ahora Woking, en ese entonces Colnbrooke,  su única carrera en la Fórmula Uno que no disputó para los de Maranello. Su carácter sencillo y sincero fue, en gran medida, lo que le abrió muchas puertas en el mundo pues si algo queda patente durante la narración de Donaldson es que Gilles no sabía lo que significaba la hipocresía y que su mano era más que suficiente para cerrar un acuerdo. Un hombre de palabra, lo que más tarde terminaría con la relación con Didier Pironi.
Gilles-Villeneuve
Si bien no se trata del análisis más profundo de la vida del canadiense, Donaldson realiza un gran trabajo narrando los años de la F1, el nivel de vida al que se acostumbró una vez que llegó el dinero al canadiense alguna vez escaso de recursos, el entorno y convivencia familiar de los Villenueve, y hasta un breve romance extramarital de Gilles; lo anterior sin dejar de lado la batalla que representó para él competir al más alto nivel tratando de no cambiar en lo absoluto en el difícil mundo de la F1. La amistad con Jody Scheckter resulta particular en un ambiente donde hay más relaciones como la que sostuvo con Pironi y años después el sudafricano sería uno de los principales apoyos para la familia en aquel trágico fin de semana en Zolder que de manera detallada recuenta el autor como final de su libro y cierre del capítulo de uno de los mejores pilotos de la historia en la F1.
La reedición del libro la pueden encontrar en Amazon.
© CAJR /2013